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Los platos típicos que podemos encontrar a lo lago de todo el año son; la olla con morcilla, ensalada volera, patas de cordero o de cerdo con garbanzos, guisados de trigo con caracoles, migas ruleras y caldo valiente, ajo de harina o caldo de patatas, andrajos.

En cada época del año se aprovechan los frutos que la tierra ofrece. En primavera y coincidiendo con la Cuaresma y Semana Santa, podemos comer caldo verde, potaje a base de hiervas silvestres, tortilla de espárragos o potaje de garbanzos con bacalao. Como postres en esta fechas, encontramos los panecicos, mogicones, tallos de zarza, hojuelas o fretillas,

Son propios del verano los fritorios, mojes de tomate y pimientos o las “latas”, asados de patatas y cordero al horno.

Si en agosto llueve, en otoño podemos encontrar “guiscanos” (niscalos), muy abundantes en nuestros montes. Los “guiscanos se pueden comer bien en potajes como el caldo de patatas o simplemente asados o fritos.

Las fiestas de navidad destacan por la gran variedad de dulces, mantecados, suspiros, pasteles de cabellos de ángel, fruta de la sierra, alajú o el dulce letureño por excelencia, las toñas, tortas cuyos principales ingredientes son las nueces y la miel.

También existen diversos licores caseros a base de aguardiente, como el zurracapote o la mistela.